La importancia de educar el sueño en los bebés y niños

En sus primeros dos años de vida, los bebés dedican más del 60% del tiempo a dormir. El sueño es crucial en la primera infancia no solo para crecer sino para un correcto desarrollo cognitivo.

Y no solo en bebés: en niños de entre 6 y 12 años la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que duerman al menos 10 horas de calidad para asegurar un crecimiento saludable.

¿Sabíais que los expertos afirman que el déficit de sueño durante los tres primeros años no es recuperable? Podemos iniciar el entrenamiento del sueño desde los cuatro meses de edad, con beneficios que acompañarán a vuestro hijo toda la vida:

 

1. Dormir bien mejora la atención y el rendimiento escolar

Nuestro cerebro necesita descansar durante la noche; si nos vemos privados de sueño procesos cognitivos como la toma de decisiones, la capacidad de corregir errores, la creatividad o la memoria se ven afectados. Los niños que tienen una buena calidad de sueño tienen un rendimiento escolar significativamente superior al resto de niños. Por otro lado, el Dr. Weissbluth, pediatra y fundador del Northwestern Children’s Practice, dice que las siestas en la edad escolar, especialmente en los primeros 3 años de vida, ayudan aumentar la memoria.

 

2. Los niños que duermen más horas son más altos

Durante la noche es cuando los niños segregan la hormona de crecimiento. Si bien la genética es lo que en mayor medida determina su peso y altura, hay otro margen que depende de factores ambientales como el deporte, la alimentación y el sueño.

 

3. Los niños que duermen bien son más sociables y empáticos

En los niños pequeños, la falta de sueño se manifiesta en forma de irritabilidad e inquietud, con mayor propensión a las rabietas. Los niños que tienen problemas de sueño acostumbran a generar una mayor dependencia con quien los cuida, así como una baja tolerancia a la frustración. Además, estudios científicos han hallado correlación directa entre la calidad de sueño y la capacidad para identificar y reaccionar ante diferentes emociones.

 

4. El peso y la alimentación

Cada vez la vida moderna nos está llevando al sobre agotamiento y a dormir menos de lo que necesitamos. Existen estudios que señalan la correlación entre la duración del sueño y el peso (La Epidemiología del Sueño y Obesidad). Al dormir menos, los niveles de estrés pueden aumentar lo cual nos hace buscar remediar estos niveles, comiendo de más o eligiendo alimentos que nos proporcionen una rápida subida de energía como los azúcares y grasas. Tanto en niños como en adultos, estar bien descansados les facilitará llevar una alimentación mas equilibrada.

 

Además, de todo esto, los beneficios serán para toda la familia.  Unos padres e hijos más descansados seguramente dormirán y sonreiran  mucho mas 🙂

 Coach sueño infantil