Colecho: ¿es bueno o malo dormir con mi bebé?

Si estáis esperando un bebé, seguramente hayáis escuchado el término colecho. Se trata de una práctica en la que los bebés o niños muy pequeños duermen en la misma cama que sus papás. Y surgen las dudas: ¿es seguro?, ¿hasta qué edad?, ¿creará hábitos poco saludables?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan que el bebé duerma en su cuna en la habitación de los padres hasta el año. Esto tiene numerosos beneficios, como por ejemplo mayor comodidad para alimentarlo y confortarlo cuando nos necesite.

Por seguridad, el lugar ideal es su propia cuna al lado o cerca de la cama de los padres. El colecho no es malo cuando se practica en momentos como amantar durante la noche, pero para evitar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), es siempre aconsejable:

  • Colocar al bebé en posición supina (sobre la espalda). 
  • Utilizar una superficie firme cerca cama de los padres.
  • Mantener el área libre de objetos blandos que puedan causar asfixia.
  • Ofrecer lactancia materna.

 

¿Cómo sé si el colecho es para mi familia?

Al igual que el uso del chupete, el colecho puede resultar beneficioso para algunos y para otros no. Primero considerad si vais a poder compaginar los horarios con las necesidades del niño, teniendo en cuenta que al principio duermen más de la mitad del día y esto requiere de que estés a su lado esas horas de sueño.

Hay una diferencia entre el colecho planificado desde antes del nacimiento y donde los padres se preparan para compartir habitación y cama, y está el colecho reactivo: en este caso, los padres intentan buscar soluciones para dormir metiendo al bebé en su cama porque creen que es la única manera de que todos puedan dormir. 

Lo mejor para el bebe es dormir de manera segura para que los padres también puedan hacerlo, pero si a causa del colecho, alguno de los padres o el bebe no duermen según sus necesidades, y no se sincronizan los horarios y rutinas de sueño a las necesidades del bebé, entonces es recomendable descartarlo. 

Y recuerden que la seguridad y la higiene de sueño siempre deben ponerse primero. Hay que ofrecer un descanso saludable a los niños, ya que el cerebro se alimenta del sueño, es crucial en esos primeros años de vida. ¡Y también para los padres!

¡Establecer hábitos saludables en los niños es un trabajo de equipo!

 

#dormirsaludablemente 🙂

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