El exceso de estímulos, el uso de pantallas y la falta de rutinas pueden interferir en el descanso de los más pequeños. El mindfulness ofrece una solución sencilla, natural y efectiva para ayudarles a relajarse, aquí os contamos cómo integrarlo fácilmente en la rutina nocturna a través de técnicas adaptadas a su edad.
El mindfulness, o atención plena, es la capacidad de estar presentes en el aquí y ahora, prestando atención a lo que sentimos y pensamos sin juzgarlo. Para los niños, esto se traduce en aprender a percibir sus emociones, calmar su cuerpo y encontrar un momento de tranquilidad. Por todo ello, es ideal para ayudarles a pasar de la actividad a la calma antes de dormir.
Técnicas de mindfulness para antes de dormir
Estas técnicas están pensadas para ser fáciles de integrar en la rutina antes de acostarse. No requieren experiencia previa, solo unos minutos de acompañamiento.
1. Respiración con peluche
Pide al niño que se acueste boca arriba con su peluche favorito sobre el abdomen. Invítalo a observar cómo sube y baja el peluche al respirar suavemente. Esto le ayuda a concentrarse en su respiración y a relajar el cuerpo.
2. Escaneo corporal infantil
Con voz suave, guía al niño a prestar atención a diferentes partes de su cuerpo: pies, piernas, brazos, manos, etc. Puedes decirle algo como: «Siente cómo se relajan tus pies… ahora tus piernas…».
3. El frasco de la calma
Consiste en un frasco de plástico o vidrio lleno de agua, purpurina y un poco de pegamento transparente. Al agitarlo, el niño observa cómo las partículas se mueven y luego se asientan poco a poco.
4. Visualización guiada
Invita al niño a cerrar los ojos y escuchar una pequeña historia imaginaria que lo lleve a un lugar tranquilo. Por ejemplo: «Imagina que flotas en una nube suave… el cielo está tranquilo…».
5. Agradecimientos del día
Antes de dormir, el niño puede decir (o pensar) tres cosas por las que se siente agradecido ese día: «Hoy me ha gustado jugar en el parque… comer helado… que mamá me leyera un cuento».
Integrar el mindfulness en la rutina nocturna no requiere grandes cambios, solo intención y constancia. Estas técnicas no solo ayudan a los niños a dormir mejor, sino que les enseñan herramientas valiosas para gestionar sus emociones y conocerse mejor desde una edad temprana. Un niño que duerme tranquilo, despierta con más energía, alegría y equilibrio.
¡Esperamos que estas ideas os ayuden a dormir sonriendo!
#dormirsaludablemente 🙂
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