Cólicos en bebés: cómo detectarlos y qué hacer

Los cólicos en bebés, caracterizados por episodios de llanto intenso y prolongado, son una realidad que muchos padres enfrentan. Aunque suelen ser parte del desarrollo normal, aprender a detectarlos y manejarlos mejorará el bienestar familiar.

Manejando los cólicos en bebés: guía para padres primerizos

Los cólicos suelen manifestarse en bebés sanos y bien alimentados, especialmente durante la noche. Los síntomas incluyen llanto incesante que parece un grito de dolor, nerviosismo extremo, tensión corporal como arquearse hacia atrás, tensar los brazos y puños y encoger las piernas. Antes de asumir que se trata de cólicos, es esencial descartar otras causas comunes de llanto como hambre, un pañal sucio o incomodidad.

Cólicos: causas que los provocan

Las causas exactas de los cólicos son desconocidas, pero pueden estar relacionadas con un sistema digestivo en desarrollo, un sistema nervioso aún en maduración, un desequilibrio en las bacterias intestinales, exceso o falta de alimentación o incluso el aire ingerido por el llanto continuo.

Para identificar los cólicos, es útil llevar un registro del llanto, observando su frecuencia y duración, prestar atención a los patrones de alimentación y consultar con el pediatra. También es importante observar si hay distensión abdominal, encogimiento de piernas, puños apretados y flatulencias o evacuaciones durante los episodios de llanto.

Si el llanto se produce durante tres o más horas al día, tres o más días a la semana durante tres o más semanas, entonces sí son cólicos sin lugar a dudas.

Qué hacer si mi bebé tiene cólicos

Existen diversas técnicas para calmar a un bebé con cólicos, incluyendo técnicas de relajación como acunar o mecer al bebé, música suave, ruido blanco o paseos en coche. También puede ser útil ajustar la dieta si el bebé o la madre están en un régimen especial, y buscar apoyo emocional y descanso para los padres.

Aunque los cólicos pueden ser un desafío, normalmente mejoran después de los 3 o 4 meses de edad. No son reflejo de problemas a largo plazo ni de la habilidad parental. Sin embargo, es fundamental procurar apoyo para manejar el estrés asociado con esta etapa. Recordad que el llanto es un medio de comunicación para el bebé, y con amor y paciencia, padres e hijos pueden superar juntos esta etapa y dormir sonriendo.

 

Gabriela García

Hola soy Gabriela, Asesora y Coach certificada del sueño infantil. Apoyo y guío a las familias a entender el sueño de sus hijos para que descubran la importancia que tiene en su salud y bienestar y puedan conseguir hábitos de sueño saludables para toda la familia.
Conoce más sobre mi trabajo a través de:

Pin It on Pinterest